Ya hemos estado allí

Ya hemos estado allí. Fuimos en diligencia, atravesando los Cárpatos. Los asientos forrados de terciopelo granate, desgastado, el viento que corta la cara; ni siquiera la piel de zorro plateado, el que vive en las llanura sin árboles, logra transportarnos, ni por un instante, al fuego encendido que nos espera. Ya hemos estado allí. Daba vértigo. Pescando a las orillas del Misisipi, conversando sobre nada en concreto a la hora de la siesta, con el aire lleno de semillas de fresno. Las piernas colgando desde la plataforma de madera, bronceadas. O callados, como nutrias o mapaches boreales. Noches sudorosas alrededor de las viejas estatuas en los jardines, mientras toca la orquesta y algo ocurre. Puestos de fruta al final de las calles de la ciudad negra. Naranjas rojas por dentro. El volcán. El mármol ondeante de las túnicas, calaveras junto a camelias recién florecidas. Cien motores rugen mientras el gajo rojo explota en la boca. Pendientes turquesa que semejan rosas. O ser una con el ruido. Mi vecino mezcla distintas variedades de café. Sabe lograr el sabor que acompañe cada momento. Es un hombre callado y misterioso. A través de las ventanas del pequeño apartamento, anochece en Copenhague, llueve, los paraguas son de colores oscuros, las farolas se reflejan encima. Escuece la lima en mi garganta. Hay una iglesia pequeña y bajan desde la sierra a rezar a nuestra madrecita, a Santa María Tonantzintla. Recorren mi pecho con un huevo para sacar el mal de ojo, pero sus blusas están bordadas con todos los colores del campo, y sacuden sus trenzas cuando ríen. Sube el olor a café recién hecho a través del suelo, como una invitación. Hacemos ofrendas al amanecer. Podría sentarme toda la mañana a simplemente mirar. Alguien me pintaría la frente, alguien me vendería un plátano y yo le regalaría los zapatos. Las piras funerarias arden cerca de aquí, y en la otra orilla, hay hombres que comen carne humana. Nada en el agua sagrada, hunde tu cabeza sin pensar. El mundo es naranja. Los ojos compasivos de los gorilas cuando te miren. Pica tanto que salen llamas del estómago. 1.322 millones.
Las llegadas de turistas internacionales en Europa alcanzaron los 671 millones. La región de Asia-Pacífico contabilizó 324 millones de llegadas de turistas internacionales. Las Américas recibieron 207 millones; Sudamérica encabezó el crecimiento, seguida de Centroamérica y el Caribe, mostrando claros signos de recuperación después de los huracanes Irma y María. África se consolida, alcanzó un récord de 62 millones de llegadas internacionales. El Norte de África experimentó una clara recuperación, incrementándose las llegadas en un 13%, mientras que las llegadas al África Subsahariana crecieron un 5%. Oriente Medio recibió 58 millones de turistas internacionales. Nada pasa, solo estamos cada vez más lejos.
Aplaudimos las puestas de sol en locales abarrotados de gente, donde las palmas se unen a otras palmas; el mar que ruge furioso es a nuestros ojos tranquilo, como una balsa de agua detenida y azul.

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