era la primera vez que montaba en moto y empezó
a llover fuerte muchas agujas clavándose en mi cara sin dejarme
respirar apenas cerré los ojos y pensé
así me gusta igual
o más
llegamos a la feria empapados y fue precioso ver
las tómbolas los puestos de golosinas
a medio cerrar la noria contra el cielo

le pedí que me diese una vuelta para hacer durar
esa emoción luego lo intentó conmigo
dos vodkas y ya hablábamos
de la muerte
de su mujer por un linfoma de sus viajes
a una clínica de Pamplona cada semana

de que ahí en ese pueblo
hay un restaurante no muy caro
que a ella le gustaba

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