Baile

Después de beber agua de la fuente junto a la ermita, de alegrarme por vivir cerca de una ermita, de una fuente, me apeteció bailar, como alguna vez hice. La lluvia que golpea rítmicamente, el sol cuando calienta las paredes blancas, el viento que trae los olores del campo, los cielos tan grandes. Hay que celebrarlo con el cuerpo. El cortejo, el amor, los hijos y las hijas. Las cosechas y las muertes. Hay que celebrarlo con el cuerpo. Mueve los brazos como si bordaras en el aire.
Las hojas de los robles han aparecido sonrosadas y se desenrollan, como terciopelo verde. Los cantuesos morados, las jaras, se desenrollan olorosos. El árbol que refulge de añil cuando nos acercamos por el camino. El día que tú naciste nacieron todas las flores. El día que tú naciste nacieron todas las flores. Y en la pila del bautismo cantaban los ruiseñores. Paso de jota, punteao, arrodillao, cruce, paseíllo corto, paseíllo largo, paseíllo con vuelta. En el hoyo de tu barba ha nacido un arbolito, de naranjas y limones mira si estará bonito. El estribillo mirándose. Enfrentados, en hilera. Asómate a esa ventana y echa tus rizos al aire, y verás como te cuelga de cada cabello un ángel.
El pañuelo, una cenefa blanca con rosas rojas sobre fondo negro, cruzado al pecho, los zapatos bordados, el mandil florido. Los pendientes de oro, el fajín, la camisa blanca. El chaleco. Las estrellitas del cielo las cuento y no están cabales, faltan la tuya y la mía que son las dos principales. Juntándose y separándose, en las pasadas de espalda, en las ruedas de todos, las cintas del moño, las horquillas, los sombreros. Las manos que suben y bajan, y tocan. Conchas de madera dura que se calientan para que no se abran. Que se llevan en la palma. Oreja, puente, corazón, labio, punto. Sonidos cortos y secos.
Bailar saltando. Lo que se tiene cerca se golpea: botellas de anís, almirez, calderos, caña, cántaro, voz. Y se hace música. Y late. La cantaban las serranas, cuando iban a la garganta, a lavar por las mañanas. Tres por cuatro. Dos por cuatro. Seis por ocho. Como junco de ribera, mi amante es alto y buen mozo, como junco de ribera. Bandurria, pandereta, laúd y pandero. Una estrella se ha perdío, y en el cielo no aparece, una estrella se ha perdío. En tu casa se ha metío, y en tu cara resplandece. Guitarras, en tono menor. Mayor.
Una estrella se ha perdío. Tienes en la cara peces.
Retama amarilla, espino albar, hojas de higuera. Camelias en el pelo. Yo me arrimé a un pino verde por ver si me consolaba, y el pino como era verde, y al verme llorar, lloraba. Pájaros que vais volando y en el pico lleváis hilo, dádmelo para coser mi corazón que está herido. Cuando le veas le dices, que ya le estoy olvidando, pero por Dios no le digas, que te lo he dicho llorando.

 

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