Polen

Estos días ha cambiado el tiempo, abril parece abril. Sobre la rebeca verde me pego unas hojas de parietaria, que forman una cruz o una estrella. Crecen junto al camino del viejo lavadero, como crecían junto a otros caminos, hace tantos años, y yo hacía lo mismo. Voy a trasladarlas sobre mí, luego me las despegaré y tiraré las hojas rotas antes de volver a casa; ya habré hecho el trabajo que de mí requiere esta primavera.
De las tapias cuelga la hiedra y en los pocos espacios libres que deja, crecen los ombligos de Venus, tiernos y húmedos. A veces me los como, saben a pared y a fuente. La hiedra le da de comer a las abejas en invierno, le da oscuridad a los cabellos. Todo lo invade. Lengua de carnero, llantén de agua, hierba de las siete costillas, oreja de liebre, pan de pájaro, pelosilla, rabos de ratón, resbala-muchachos. Contaba el botánico italiano Giacinto Ambrosini que “es llamada Plantago por los autores latinos, vocablo que toman de la planta del pie, a causa de la anchura de sus hojas, las que recuerdan la planta del pie; y asimismo porque las hojas tienen líneas como hechas con arado, semejantes a las que vemos en la planta del pie”. Sirve de alimento a las larvas de las mariposas nocturnas, irremediablemente atraídas por los focos de luz. En Europa, los Urales y Mongolia, vuelan de noche y descansan, en las cavidades de las plantas durante el día.
Las flores de malva hay que recolectarlas cuando están todavía cerradas, vueltas sobre sí mismas o adormecidas. Al infusionarlas, sanan las afecciones bucales y faríngeas. Las hojas nuevas y las flores se comen crudas. Cicerón y Horacio se hacían ensaladas. En China las cultivan para eso. Son calma y dulzura alrededor de los sepulcros. Las ortigas crecen abundantemente en estos lugares habitados por el hombre. Los indios creen que son símbolo de la serpiente gigante Vasuki, que dejó caer sobre ella su veneno, y por eso provoca un agudo dolor al ser tocada. En los lumbagos, ciáticas y el reuma, se golpea la zona con ellas. Paracelso recomendaba recogerla cuando la luna está en Escorpio y llevarla encima para obtener valentía y audacia. Podía saber si un enfermo moriría echando hojas de ortiga en su orina. En la Silesia medieval, las malvas se utilizaba para adivinar si una mujer iba a ser fértil o no.
En un recodo del camino paramos para coger los brotes jóvenes de una chumbera. El primer nopal nació del corazón de Copil, hijo de Malinalxóchitl, quien, al tratar de vengarse de su padre Huitzilopochtli por abandonar a su madre, fue asesinado y le arrancaron el corazón, que enterraron entre peñascos. Al día siguiente brotó allí el primer nopal: lleno de vida y de resistencia a la adversidad. Al llegar a casa Rocío miró en Google una receta mexicana y los preparó empanados, con queso y salsa picante por encima. Como una especie de San Jacobo.

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